Entradas

Cihuacóatl

Imagen
Cihuacóatl Ciuhcóatl  en la mitología mexica, es la recolectora de almas que, de igual modo, es considerada la protectora de las mujeres fallecidas al dar a luz. Cihuacóatl mira inquisitiva a todos sus hijos; los dioses y los humanos. Lleva consigo serpientes, tiene el rostro pintado de colores como el rojo, negro y blanco además de portar hábitos de guerrera. Cuenta la leyenda del quinto sol que, tras la llegada de Quetzalcóatl y su larga travesía en el Mictlán, la creación de los humanos estaba cada vez más cerca. Cihuacóatl tomó los huesos de los antiguos habitantes de la tierra y los molió para crear a los nuevos mexicas, sus hijos. Como ella es madre, siempre brinda su favor a las mujeres que también lo son. Aquellas que mueren en el parto son dignas de ir al lugar que la Diosa ha designado para ellas en el más allá, y ahí lo habitan, porque no había honor más grande que morir siendo un guerrero y para una diosa como Cihuacóatl estas mujeres poseían ese respeto. ...

El Conejo de la Luna

Imagen
Un día, el gran dios Quetzalcóatl decidió visitar la tierra, pues quería observar de cerca el mundo que con tanto amor ayudó a crear. Al bajar de los cielos, adoptó la forma de un hombre común y así pasar invisible ante los ojos de otros hombres. Después de visitar varios poblados a pie, se maravilló con la belleza de la naturaleza. Camino a través de verdes campos, escaló las montañas, nadó en los más tranquilos lagos y corrió a través de los furiosos desiertos. La emoción de examinar y bendecir cada árbol, cada campo y cada bestia hizo que Quetzalcóatl se olvidara de comer y descansar. La noche llegó al gran valle en el que se encontraba, así que se sentó a admirar el paisaje.  Como había caminado todo un día, se sintió fatigado y con hambre. Entonces se sentó a la orilla del camino, para descansar, cuando vio a un conejito que había salido a cenar. -¿Qué estás comiendo?, – le preguntó. -Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco? -Gracias, pero yo no como zacate. El estómago del di...

La leyenda del tlacuache y el fuego. 🔥

Imagen
Dice la leyenda Náhuatl, según la tradición prehispanica, hace muchos años no se conocía el fuego, las personas debían comer todo crudo, su vida era muy dificil. En las noches de invierno, cuando el frío descargaba sus rigores en todos los confines de la sierra, hombres, mujeres, niños y ancianos, padecían mucho. Sólo deseaban que las noches terminaran pronto para que el sol, con sus caricias, les diera el calor que tanto necesitaban. La gente principal, se reunía a discutir sobre la forma de tener algo que les proporcionara calor y cociera sus alimentos. Un día, el fuego se soltó de alguna estrella, y se dejó caer en la tierra provocando el incendio de varios árboles. Entonces los quinametzin (gigantes) de la montaña, enemigos de ellos, apresaron al fuego y no lo dejaron extinguirse. Nombraron comisiones que se encargaron de cortar árboles para saciar su hambre, porque el fuego era un insaciable devorador de plantas, animales y todo lo que se ponía a su alcance. Para evitar que la gen...

Popocatépetl y La Mujer Dormida

Imagen
Leyenda de los volcanes enamorados. «Hace ya miles de años, cuando el Imperio Mexica estaba en su esplendor y dominaba el Valle de México, como práctica común sometían a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio. Fue entonces cuando el cacique de los Tlaxcaltecas, acérrimos enemigos de los Aztecas, cansado de esta terrible opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo. El cacique tenía una hija, llamada Iztaccíhuatl, era la princesa más bella y depositó su amor en el joven Popocatépetl, uno de los más apuestos guerreros de su pueblo. Dice la leyenda que el emperador veía con agrado el matrimonio de su hija con aquel joven guerrero. Cuando Iztaccíhuatl y Popocatépetl iban a celebrar su boda, los ejércitos enemigos decidieron atacar. El emperador reunió a sus guerreros y confió a Popocatépetl la misión de dirigirlos en los combates. Ambos se profesaban un inmenso amor, por lo que antes de partir a la guerra, Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa Iz...